Pozos celebra con orgullo la ordenación de su primer sacerdote
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La Parroquia Inmaculada Concepción conmemora su 25 aniversario con la ordenación de Fray Bernal Guerrero Sandí, fruto del trabajo pastoral de los Agustinos Recoletos en la comunidad.
La comunidad de Pozos de Santa Ana se prepara para vivir un momento histórico cargado de fe y alegría: la ordenación de su primer sacerdote nacido en el pueblo. Se trata de Fray Bernal Guerrero Sandí, religioso de la Orden de Agustinos Recoletos, quien será ordenado este sábado 25 de abril a las 11:00 a.m., en una celebración que coincide con el 25 aniversario de la Parroquia Inmaculada Concepción.
Este acontecimiento representa el fruto de más de dos décadas de acompañamiento pastoral por parte de los Agustinos Recoletos, presentes en la zona desde hace 25 años y herederos de una tradición que llegó al país en la década de 1960, centrada en la vida comunitaria, la interioridad y el servicio.
Nacido el 31 de agosto de 1994 y proveniente de una familia agricultora de raíces santaneñas, Bernal decidió en 2016 dar un giro a su vida al responder al llamado vocacional. Dejó sus estudios en Ingeniería Agrícola y de Biosistemas para ingresar a la Casa de Formación en Pozos, iniciando así un camino que hoy alcanza uno de sus momentos más significativos.
Su formación lo llevó por distintos países y espacios académicos. Estudió Filosofía en la Universidad Católica de Costa Rica y Teología en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, complementando su preparación con estudios en catequética, liturgia y espiritualidad. Además, sumó experiencias pastorales en España, Londres y México.
Fue precisamente en Chihuahua donde, en octubre de 2024, realizó su Profesión Solemne y recibió la ordenación diaconal. Desde entonces, se ha dedicado de lleno al trabajo pastoral y vocacional en la Parroquia Cristo Sumo y Eterno Sacerdote.
Amante de la música, la naturaleza y la espiritualidad litúrgica, Fray Bernal encuentra inspiración en San Agustín, cuya frase resume su camino de fe: «Quizá aparezco risible ante tus ojos, pero tú te volverás hacia mí lleno de misericordia».
Su ordenación no solo marca un hito personal, sino que se convierte en motivo de celebración para toda una comunidad que ve florecer una vocación nacida en su propio corazón. Una historia que reafirma el compromiso de seguir sembrando fe y esperanza en las nuevas generaciones.



























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