Precio del dólar en 2026: estabilidad para algunos, presión para otros
- hace 3 días
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Dr. Walter Herrera Cantillo Ph.D
Regidor
En Costa Rica, pocas cosas generan tanta conversación como el precio del dólar. Si sube, preocupa. Si baja, también. Pero más allá de lo que vemos todos los días, el Informe de Política Monetaria 2026 del Banco Central nos da una idea clara de qué podemos esperar y cómo esto afecta directamente a las personas.
La principal señal es que el tipo de cambio se mantendría relativamente estable durante el 2026, sin grandes subidas ni caídas bruscas. Esto responde a una combinación de factores: una inflación baja, una economía que sigue creciendo y una entrada constante de dólares al país, especialmente por inversión extranjera.
A primera vista, esto parece una buena noticia. Y para muchas familias lo es. Cuando el dólar se mantiene estable, los productos importados como combustibles, alimentos o artículos tecnológicos tienden a subir menos de precio. En otras palabras, el costo de vida se mantiene más controlado.
También hay un beneficio importante para quienes tienen deudas en dólares. Muchas personas en Costa Rica pagan créditos de vivienda o vehículos en esa moneda. Si el dólar no sube, las cuotas mensuales se mantienen estables, lo que da mayor tranquilidad en el presupuesto familiar.
Sin embargo, esta estabilidad no beneficia a todos por igual.
Para quienes ganan en dólares como trabajadores del sector turismo, exportaciones o servicios internacionales un tipo de cambio bajo puede significar menos colones en el bolsillo. Es decir, su ingreso pierde valor al cambiarlo a moneda local.
Además, las empresas exportadoras enfrentan un reto importante. Cuando el dólar está bajo, sus productos se vuelven relativamente más caros frente a otros países. Esto puede reducir su competitividad, afectar sus ventas y, en algunos casos, limitar la generación de empleo.
Otro aspecto clave es que esta estabilidad depende en gran medida de factores externos. Cambios en la economía internacional, en los precios del petróleo o en el crecimiento de Estados Unidos pueden influir directamente en el comportamiento del tipo de cambio. Si esas condiciones cambian, el dólar también podría hacerlo.
Por eso, aunque hoy exista estabilidad, no es algo garantizado.
Como país, el desafío no es solo mantener el tipo de cambio estable, sino lograr que esa estabilidad beneficie a la mayor cantidad de personas posible. Esto implica acompañar la política monetaria con decisiones que fortalezcan la producción, el empleo y la equidad.
Al final, el tipo de cambio no es solo un número en una pizarra. Está presente en lo que pagamos en el supermercado, en las cuotas de nuestros préstamos y en las oportunidades de trabajo.
Entender cómo funciona nos permite no solo informarnos mejor, sino también exigir políticas que busquen un desarrollo más equilibrado para todas las personas.



























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