Cuando las instituciones se coordinan, gana la ciudadanía

Dr. Walter Herrera Ph.D
Regidor
Para nosotros como ciudadanos pocas cosas resultan más frustrantes que ver una calle recién asfaltada ser abierta nuevamente pocos días después para reparar una tubería, instalar cableado o realizar otra obra pública. Además de generar presas, desvíos y molestias, estas situaciones transmiten la sensación de que las instituciones trabajan por separado.
La realidad es que una mejor coordinación entre las instituciones públicas y los gobiernos locales puede marcar una gran diferencia en la vida diaria de todas nosotros. Cuando las obras se planifican de manera conjunta, es posible aprovechar mejor los recursos públicos, reducir los tiempos de intervención y evitar que una misma calle o acera sea intervenida varias veces.
Los beneficiados somos directamente los ciudadanos. Esto significa menos congestionamientos, mayor seguridad para peatones y conductores, menor afectación al comercio local y una mejor conservación de las calles, aceras y espacios públicos. También representa un uso más eficiente de los impuestos que todos aportamos, permitiendo que los recursos se destinen a nuevas obras y servicios en lugar de reparar daños que pudieron haberse evitado.
Nuestra legislación reconoce la importancia de esta coordinación y establece que las instituciones deben colaborar entre sí cuando desarrollan proyectos que impactan a las comunidades. Asimismo, la Procuraduría General de la República y la Sala Constitucional han reiterado que trabajar de manera coordinada fortalece la gestión pública y beneficia directamente al interés general.
Como ciudadanos también tenemos un papel importante. Debemos velar que las instituciones planifiquen mejor, coordinen sus proyectos y rindan cuentas sobre el uso de los recursos públicos. Un Estado que trabaja de forma articulada es un Estado que responde mejor a las necesidades de las personas.
Al final, la coordinación institucional no beneficia a una municipalidad o a una institución en particular. Beneficia a cada vecino, a cada familia y a cada persona que vive, trabaja y transita por el cantón. Cuando las instituciones se coordinan, ganamos todos.
























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