Comamos en familia y prevengamos los trastornos de conducta alimentaria
- 2 nov 2022
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Actualizado: 30 dic 2022

Costa Rica urge a familias y personal médico a trabajar en conjunto para prevenir trastornos alimenticios en jóvenes y apoyar a personas que ya los padecen.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) amenazan con convertirse en un problema de salud pública en Costa Rica, sin que el país cuente con un registro real de los casos y con una estrategia integral para abordarlo, según especialistas de la Campaña Cuidémonos Nutritiva-Mente.
Es fundamental que las familias y el personal médico en los EBAIS ejerzan su rol clave en la prevención, detección temprana de casos y apoyo para las personas que los padecen.
“Como país, debemos trabajar en programas interdisciplinarios; médicos, nutricionistas, psicólogos, psiquiatras, que atiendan a las personas por grupos de edad, donde podamos detectar oportunamente estos trastornos y darle el abordaje requerido. El país debe promover la cultura del bienestar, en lugar de la cultura de la dieta”, afirma la doctora y vocera por el Colegio de Nutricionista Rosanna Mauro Gómez, especialista en trastornos de conducta alimentaria.
Los TCA son condiciones mentales serias, biológicamente influenciadas, con múltiples causas, que pueden tener consecuencias severas para quienes los sufren como: caída del cabello, problemas en huesos y dientes, falta de concentración, ansiedad y hasta la muerte.
Trastornos de Conducta Alimentaria
Entre los trastornos más conocidos están Anorexia Nerviosa, Bulimia, Trastorno por Atracón y la Ortorexia.
La Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), solo lleva registro de las consultas públicas sobre este tipo de trastornos, las cuales van en aumento al pasar de 1.158 en el año 2020 a 1.751 casos en el 2021, en el grupo de personas adolescentes y jóvenes, entre 15 y 19 años. En total en el año 2021, atendió 4335 casos en consulta externa. 92 casos requirieron hospitalización.
Por su parte, Carol Guzmán, Psicóloga del Patronato Nacional de la Infancia indica que “nos encontramos ante una serie de trastornos que pueden producir grandes afectaciones a las personas y a sus familias. En los niños, niñas y adolescentes, la preocupación por la estética del cuerpo, basada en los estereotipos sociales, en la publicidad y en la información que circula en internet, puede generar heridas, no solo a nivel físico, sino también emocional, a corto, mediano y largo plazo”.
“La buena noticia es que se puede trabajar en la prevención, desde un abordaje integral, que inicia con las acciones que las familias pueden realizar, así como el aporte de las diferentes instituciones y sectores y así, podamos realizar un esfuerzo colaborativo, como sociedad, que puede beneficiar a muchísimas personas, como lo es esta campaña.

Lo más importante, es que podamos hacer conciencia, sensibilizar, visualizar el problema y entender que se trata de situaciones que se desarrollan por diferentes y variadas causas”.
En Costa Rica, una investigación realizada en el año 2016, por INCIENSA y las universidades UCR y UNED, apuntan que 57 de cada 100 infantes en edad escolar se encuentran disconformes con su imagen corporal, un factor de riesgo importante para desarrollar un TCA.
Además, un sector de la población muestra desinformación sobre los TCA. Un 46% de las personas consultadas considera que “los desórdenes alimenticios son por pura vanidad” y 38,3% consideró como verdadero que “quien tiene un desorden alimenticio es para llamar la atención”, según la Encuesta Actualidades realizada por la Escuela de Estadística de la UCR.
Es necesario tener claro que la ingesta de alimentos y el estado nutricional de las personas está relacionado con el desarrollo humano, una alimentación adecuada y un buen estado nutricional, tiene efectos positivos en la salud, en el desarrollo intelectual, en la capacidad de funcionar y principalmente para las personas menores de edad que se encuentran en proceso de desarrollo.
Manifestaciones
En noviembre de 2021, la Organización Mundial de la Salud alertó que los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, suelen aparecer durante la adolescencia y la juventud. Este tipo de trastornos se presentan con comportamientos alimentarios anormales y preocupación por la comida y, en la mayoría de los casos, por el peso y la figura corporal.
La anorexia nerviosa puede producir la muerte prematura, a menudo debido a complicaciones médicas o al suicidio, y tiene asociada una mortalidad superior a la de cualquier otro trastorno mental.
Para apoyar a las familias y a la sociedad en general en busca de soluciones, surge la Campaña Cuidémonos Nutritivamente organizada por el Colegio de Profesionales en Psicología, el Colegio de Profesionales en Nutrición, el Ministerio de Educación Pública (MEP), el Ministerio de Salud y el Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
Algunas señales de alerta
La familia no tiene que sentirse culpable, pero sí debe estar muy atenta a las señales que da la persona enferma y para ello, es indispensable que se siente a la mesa junta, de preferencia al desayuno, sin distractores como los celulares y tabletas.
La persona con un TCA come más o menos alimentos de lo común.
Se inclina por todo light o reducido en calorías y grasas.
Tiene una obsesión por leer etiquetas, ingredientes y por lo general, solo come lo que se cocina a sí misma.
El almuerzo viene completo de la escuela o colegio o trabajo.
La persona dice que almorzó fuera de la casa, pero no lo hace, o pone excusas para no comer junto ala familia.
También pueden desaparecer grandes cantidades repentinamente, debido a que la persona come compulsivamente y en secreto.
La persona prefiere comer sola.
Se presentan cambios en el estado de ánimo, hay aislamiento social y pérdida de interés en actividades habituales.
Además, la persona se puede ver pálida, ojerosa o con los ojos hinchados, el pelo se cae más y las uñas se vuelven quebradizas.


























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